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Hotel Hacienda Vayma (Pie de la Cuesta - Acapulco) from vamosalaplaya's blog

El hotel Vayma es un lugar muy bonito, fresa relajado (chic hippie) podría
decirse. Todo muy cool: camastros en la arena, hamacas, un Buda, muebles de
playa muy trendy que sólo se pueden usar para ver el atardecer sin niños,
mascotas, ni bronceador. Eso de que no aceptan mascotas es inexacto:
aceptan perros, pero no sé si otro tipo de mascotas.
Las habitaciones son bonitas, con aire
acondicionado y a mí me toco una suite con vista al mar, que además tenía un
jacuzzi en el balcón. Lo impresionante es que para describirlo los adjetivos se
acaban o quedan chicos.
Había muchas familias pero claramente
tiene un perfil mucho más orientado a parejas de adultos contemporáneos -léase
treinta y cuarentones como nosotros- Eso sí, el sol en este verano estaba infernal. Con decir que me quedé dormida y me cociné! Esa noche no pude ni
doblar las piernas de tan rojas que me quedaron... asadita.... ja.
El público es bastante internacional,
además del español puedes escuchar idiomas como alemán, inglés,
francés, belga y algunas otras lenguas curiosas. Lo lindo, la verdad, es platicar con los lugareños. Además del característico acento de la zona de Guerrero (costeño), ellos
no sólo están acostumbrados sino que disfrutan que les pregunten cosas. Un
vendedor de aceite de coco me contó, mientras esperaba su dinero, que a él le
gustaba la playa, así que aprendió a hacer aceites y se pasa todas las tardes
vendiéndolos desde que tenía 9 años! Yo vivo de ustedes, me dijo, y no pude
evitar observar el bronceado natural que con años de playa había logrado y que,
debo confesar, me provocaba una envidia tan profunda como insana.
El resto, se sabe, es siempre igual: los
días pasan mientras uno toma cerveza -o el trago de su preferencia- A: en la
alberca. B-en la playa, C: en una mesa. D: en la habitación.
Mascullas la frase: Qué calor -unas 300
veces al día porque estás cerca de los 40 si no más... Te pasas de la alberca a
la habitación para respirar un poco de aire acondicionado y reponer el
protector solar que NUNCA es suficiente, lo juro....
Si encuentras alguien que hable alguno de
tus idiomas, dialogas respecto de la temperatura -que es la versión playera del
diálogo sobre el clima en la ciudad- alguna que otra palabra cortés... y te
largas harto de socializar... a tomar cerveza -o el trago de su preferencia- de
nuevo.
Llega la noche y si no estás borracha,
estás insolada, lo único que quieres es comer un poco -comida que flotará en
medio del lago de bebida que es tu estómago- y en mi caso, lo que estaba es
Quemada. Literalmente sí. Una noche incluso me desperté de tanto que me picaba
la panza por la quemadura... -si, bikini, qué atrevida para una madre, no?
Hablando de maternidad, mi hijo parecía
ser inmune a todo. Se pasaba 10-12 horas en la pileta abajo del sol, y ni asomo
de insolación, mucho menos quemadura. Eso sí, se la pasó pidiendo bebidas en la
alberca/barra. Sobre todo porque aprendió la palabra "bebida" y no
paraba de repetirla. Mamá, quiero una bebida. Mamá se me antoja una bebida,
Mamá Necesito una bebida! Tiene problemas con su forma de beber limonadas!!!
Agua de limón o naranjada... esas fueron sus variables... pero estaba encantado
con su nueva palabra y sobre todo con que él solito podía pedirlas... Además, como es muy sociable, se hizo
amigo de un personaje de la playa el Chanoc. El sujeto era delgado, alto,
hiperbronceado por supuesto, con el pelo largo y no sabemos si desteñido o se
lo teñía... para redondear la imagen le faltaban algunos dientes delanteros que
no le impedían para nada sonreír. Se veía un poco limado, no sé si por las
olas.
El se autoproclamó Guardavidas de la
playa, ya que no hay nadie más que lo haga, y su trabajo consistía en hacer
piruetas en las furiosas olas que nadie se atrevía a desafiar. Él, que ya era
su amigo, hacía unas reverencias mezclas de saludo al sol yogui y pedido al
dios cristiano... Y se metía.... De vez en cuando sacaba un brazo o una pierna,
como para indicar que no había muerto. Unos 15 o 20 minutos después, salía a
pedir la colaboración... Nos contó que hacía 9 años que estaba ahí, qe antes
había estado "en el puerto" pero no supimos en cual. Cada vez que
pasaba nos saludaba con amabilidad pero sin zalamería, y aprovechaba para
preguntar "no quiere colaborar con un poquito más?"
Bueno, de verdad recomiendo el lugar...
aunque debo decir, sólo algunos chilangos se quejaron de la atención -los
identifiqué por la cantidad de veces que repetían la palabra wey- A mí me
pareció excelente porque no estuvieron demasiado encimosos -como algunos
meseros dfeños- ni indiferentes... Además, teniendo en cuenta lo que debe ser
trabajar con semejante calor, es mejor ser compasiva.
The Wall