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Tulum se está convirtiendo en un lugar de moda, pero de forma exclusiva.  Con su política de cuidado del medio ambiente, sobre la playa de Tulum sólo se han podido construir pequeños hoteles, que van evolucionando de hoteles hippie a hoteles boutique o de diseño, o como todo el mundo le dice ahora: eco-chic.

Muchos de los hoteles que había en Tulum antes eran bastante sucios, con poca agua y muchos sin energía eléctrica, o muy limitada.

Hoy existen hoteles eco-chic pequeños pero de lujo, como el Hotel Be Tulum, el Coquis Coquis (cuyos dueños son modelos) y las mejoradas cabañas Ana y José y Posada Marguerita.  Todos estos hoteles están en la franja costera de Tulum en la ruta Ruinas Tulum-Boca Paila.  La zona mas exclusiva es la mas alejada (unos 10km desde Tulum centro), cercana a la entrada a la reserva de la biósfera Sian Khan.



En esa zona hacia el final de la carretera también han abierto algunos restaurantes y bares sofisticados, como el neoyoquino Hartwood (The Hartwood, cuyos dueños cocinaron en New York en The Olive) y Casa Jaguar, una construcción playa-contemporánea con gran diseño y cocina asiática. 



Tulum está de moda en New York, especialmente entre celebriades del cine, la tv y la moda que prefieren la tranquilidad y el anomimato de Tulum a los lugares mas masivos donde son acosados por sus fans.  Por esta razón Tulum se ha vuelto un poco caro, especialmente en estos lugares de moda/tendencia.  Sin embargo, Tulum tiene una oferta para todos los presupuestos, todavía es posible encontrar muy buenas opciones de alojamiento en este paraíso por alrededor de US$ 100. 
Tengo que viajar al norte especificamente a Caldera por el matrimonio de una pareja de amigos, si alguien viaja este viernes o Sabado aviseme tengo unas lucas para bencina gracias de antemano 
La Provence tiene ese encanto especial de ciertas zonas del sur de Europa: pueblitos pintorescos, buen clima y sobre todo experiencias gastronómicas inolvidables.  

Empezamos el viaje en Marsella, una ciudad portuaria con una gran historia, y una de las ciudades mas grandes de Francia.  La zona del Puerto Viejo es muy atractiva, con hoteles, restaurantes, bares y cafés rodeando los muelles donde atracan veleros, yates y barcos comerciales.  Durante el día es muy agradable para caminar, y tiene un pequeño mercadito de flores y alimentos. Al día siguiente recorrimos las zonas comerciales de Marsella, donde se nota que ha habido una gran inversión en infraestructura porque la ciudad está muy bonita, cuidada y limpia.

En auto salimos en dirección este, y luego de pasar varias playas atractivas llegamos al bello puerto antiguo de Cassis.  Enclavado en una zona montañosa con riscos sobre el Mediterráneo, Cassis es un pueblo mágico.  Comimos junto al puerto, en uno de los tantos buenos restaurantes de la zona.  Los mejillones con un vino blanco de la zona (denominación Cassis) fueron un gran comienzo de viaje.


Luego de una escala en Mónaco, Cannes y Niza visitamos otro puerto chiquito, también muy simpático, y que tiene una de las marinas para embarcaciones deportivas mas conservadas de las antiguas en esa zona de Francia: VilleFranche-sur-Mer.  Como llegamos un domingo en temporada alta, tenían un desfile de carruajes y embarcaciones antiguas, con gente vestida de época, un espectáculo muy colorido.



Detrás de la costa de Cannes está otro pueblo maravilloso (además del también pintoresco y cuna de los perfumes mas famosos Grasse): Saint Paul de Vence.

Saint Paul es un pueblo medieval, ahora poblado de galerías de arte y cafés, con callecitas estrechas construido sobre la cumbre de un risco.


Luego pasamos unos días de playa en Saint Tropez, que tiene uno de los mejores mercados de la zona en su plaza principal 2 veces por semana como casi todos los pueblos de la Provence.  Se consiguen alimentos de buenísima calidad como frutas, verduras, saucisson (salame/salchichón), jamón, pescados y por supuesto los mejores quesos del mundo.  Tiene una sección de comida preparada donde uno puede comer desde paella hasta boullabaise (sopa de pescado típica de Marsella), y zonas de venta de ropa y antiguedades.


Desde Saint Tropez salimos hacia el norte, internándonos en el corazón de la Provence.  Luego de pasar por muchos pueblos medievales muy pintorescos como Tourtour, llegamos a Moustiers-Sainte-Marie, un pueblito mágico en cuyos alrededores se asienta la Bastide de Moustiers, un pequeño hotel boutique propiedad del multi-estrellas Michelin chef Alain Ducasse.  

La Bastide (que significa "casa de campo", equivalente a una "masía" en Cataluña) es una antigua casa de piedra, enmarcada en varias hectáreas con jardines y espacio para cría de algunos animales de granja, y toda la huerta que usa la cocina del restaurante.   Los paquetes de alojamiento de la Bastide de Moustiers generalmente incluyen el desayuno y la cena, y ofrecen unas experiencias gastronómicas únicas, con productos simples de una frescura y un gusto únicos.



Siguiendo hacia el norte fuimos hasta Chateauneuf-du-Pape, un terroir emblemático por sus vinos.  Desde que los papas se instalaron en la cercana ciudad de Avignon (una maravilla de arquitectura sobre las márgenes del Río Rohne/Ródano), se dice que se empezaron a producir los mejores vinos en esta zona para abastecer la sed de los pontífices y sus cortes.  Además de recorrer las fincas y bodegas y degustar vinos, vale la pena recorrer el pueblito que tiene mucho encanto y buenos restaurantes.  


Luego pasamos unos días en Aix-en-Provence, la ciudad mas importante de la zona, una elegante ciudad llena de estudiantes, mezclados con turistas, buena comida y entretenimiento, muy bien cuidada y agradable para pasar un par de días.


Finalizamos el viaje siguiendo hacia el sur se entra en la zona del Camargue (Camargo), zona de mucha influencia cultural española, incluyendo las corridas de toros y las paellas, especialmente en ciudades y pueblos como Arles y Saint-Marie-sur-Mer.


La costa del Caribe es la menos explorada de Costa Rica y la que ofrece una combinación de atractivos muy diferentes a los de la costa del Pacífico, donde los resorts y el turismo masivo han llegado a casi todos los pueblos, especialmente en la zona central.



En el Caribe de Costa Rica, la provincia de Limón ofrece los mayores atractivos, tanto sus pueblos como las bellezas naturales.  La zona de Limón fue colonizada por una compañía bananera, que dejó sus huellas tanto en las construcciones (estilo colonial inglés)  como en la cultura de la zona. Para construir un ferrocarril para exportar las bananas, la empresa utilizó mano de obra esclava (de raza negra) y trabajadores chinos.  La cultura africana está muy presente en el Limón de hoy en la música (el reggae y el calipso) y en el particular dialecto inglés/patois/creole que se habla en la zona.  Por su lado, la inmigración china es evidente en los comercios y restaurantes.  



Las playas de son arena clara, con un inquieto mar azul, con zonas de buenas olas para el surf y algunas calas o bahías con mar tranquilo.  Todas las playas tienen un fondo de gran vegetación color verde furioso, lo que crea un gran contraste con los blancos de la arena y el azul del mar.

Las opciones de actividades son innumerables, desde sólo relajarse y disfrutar de la playa a opciones como snorkeling, surf, paseos en lancha para avistaje de delfines, caminatas por playas vírgenes, caminatas por la selva para ver monos, aves, perezozos y otros animales.


La ciudad o pueblo mas animado y conocido de la zona es Puerto Viejo de Talamanca (la capital, Puerto Limón, no tiene mayor atractivo).  Puerto Viejo es un pueblo de playa hippie/rasta/reggae, con algunas opciones de turismo sofisticado en sus afueras.  Puerto Viejo tiene todo tipo de restaurantes, cafeterías y bares/discos, en un ambiente muy relajado y de playa.  Gente de todo Europa y USA no sólo visita Puerto Viejo, sino que muchos se han establecido y hoy tienen hoteles y restaurantes.


Al sur/este de Puerto Viejo hay pequeños poblados mas chicos, con unas pocas casas y hoteles y lodges mas aislados.  Las playas de estos pueblos son mucho mejores a las de Puerto Viejo, cuya arena es mucho mas oscura.  Algunos de estos poblados son Cocles, Punta Uva y Manzanillo (en Manzanillo termina el camino, a pocos metros se encuentra la frontera de Panamá).



Las opciones de alojamiento son muy variadas, desde campings y hostales de surfers en el extremo económico, hasta hoteles boutique de lujo como Almendros y Corales en Punta Uva.  También existe un creciente mercado de renta de "casitas" y cabañas, para los que prefieren tener mas independencia.  


Para los viajeros que tengan interés en seguir recorriendo, haciendo un viaje de unas 4 horas (por tierra primero y luego por mar) se puede llegar al mundialmente famoso archipiélago panameño de Bocas del Toro.  Famoso por sus hoteles de lujo (lunas de miel) construidos sobre palafitos, la zona de Bocas del Toro ofrece un mar casi sin movimiento, con playas perfectas guardadas de las olas por las islas del archipiélago.  El centro de Bocas del Toro ofrece varias opciones de alojamiento y restaurantes, generalmente mas "upscale" que las que se encuentran del lado Tico.

En cualquier caso, esta zona de Caribe siempre tiene una alternativa para el viajero inquieto e independiente, mientras que para aquellos que buscan el confort y las aglomeraciones de los grandes resorts all-inclusive ésta puede ser una experiencia incómoda.

Menos conocidas que las Cataratas del Iguazú (también ubicadas en la Provincia de Misiones en Argentina), los Saltos del Moconá son un joya en bruto del turismo aventura.  

No existen las multitudes de turistas con sus cámaras y ruidos que uno encuentra en Iguazú.  Los saltos del Moconá brindan una verdadera experiencia de selva, río salvaje y aventura.  

Se hace base en el pintoresto pueblito fronterizo de El Soberbio, y desde ahí se llega en un buen coche o camioneta a los saltos.  El Soberbio tiene una creciente opción de hotelitos, varios con maravillosas vistas al río y a la ribera brasileña.  Según varía el precio de la cerveza, los habitantes de cada lado del río (de un lado Argentina, de otro Brasil), los locales toman en bares de ambos pueblos luego de una corto viaje en balsa que cruza el río.

Los saltos del Moconá y la selva misionera son un refugio de la naturaleza, ricos en fauna que incluye monos, carpinchos, ciervos, osos hormigueros, yacarés y jaguares (estos últimos casi imposibles de ver).  Vale la pena conocerlos.
Quiero compartir con todos mi maravillosa experiencia de aventura, en las ciudades de Guanajuato y San Miguel de Allende.

Son excursiones en vehículos todo terreno a sitios de difícil acceso,  en entornos naturales como la sierra central y el camino real de tierra adentro.

La pase muy bien en ambos tours, ya que durante las 4 horas que dura cada tour, tuve oportunidad de ver vida silvestre, antiguas minas, pueblos fantasma, capillas de indios, cruzamos a través de ríos, escarpadas montañas, y mucha diversión mas.

Realmente son excursiones para toda la familia, diferentes y divertidas.

visita www.mexicoprofundo.com o llama al 01 800 326 78 82, ahí te dan la información para estos tours

vaquero · Dec 13 '11 · Rate: 4 · Comments: 1
- Aqui no es Acapulco -
- Tampoco Los Cabos -


Fueron las primeras frases del chofer del Taxi, tomado en el Aeropuerto con destino al centro de la ciudad. Me pareció hasta cierto punto entendible que quisiera convencernos de que Huatulco tiene sus características o diferencias con otros destinos de playa.

Huatulco es para disfrutar de la naturaleza, descansar-  agregaba el chofer. Lo decía con orgullo, seguro de sí  mismo y sin miedo a equivocarse o parecer exagerado.

El viaje fue planeado para llegar el viernes y regresar el domingo, un viaje que en avión se realiza en poco más de una hora, equivalente  a recorrer vía terrestre cerca de 890 kilómetros de distancia, debo reconocer que me sorprendió el poco tiempo de vuelo, apenas me acomode en el asiento, preparé una buena selección de música para escuchar en el camino, el respectivo bote de agua a la mano y de pronto, ya estábamos aterrizando…

Los boletos de avión estuvieron listos desde un par de meses antes, como parte de una oferta especial que no dio margen para pensar mucho, además, cuando de viajar se trata la aventura siempre recae en la sorpresa y si sumamos el factor bajo costo, inevitablemente se asomaba un viaje de fin de semana.

La experiencia de conocer lugares nuevos representa siempre para mi una satisfacción, y México no deja de sorprenderme, claro, resultado de la ignorancia que cobija la falta de acercamiento a mis propias tierras, que son absolutamente diversas e inmensas, haciendo de cada rincón un espacio único: aromas, colores, gente, modismos, usos y costumbres; desde tierras desérticas, hasta increíbles ciudades llenas de modernidad abrazadas de historia.

En el recorrido del Aeropuerto al Centro de la Ciudad, que no son más de 20 minutos y $120 pesos, la carretera de dos carriles poco a poco va permitiéndole  a la ciudad asomarse; con sus edificios, supermercados, viviendas, restaurantes y diferentes rutas, en su mayoría, hacia las bahías.

A diferencia de Playas de Tijuana, el Puerto de Ensenada, Mazatlán, Acapulco o Veracruz, en Huatulco no hay un malecón o corredor turístico a la orilla del mar, se trata de bahías, playas con sus características propias, estas son: La Bahía Conejos, Tangolunda, Santa Cruz, Chahué, Maguey, Órgano, Cacaluta, Chachacual y San Agustín.

El chofer, así como el resto de la gente que conocimos, fue cordial y amigable,  pero don José, el chofer, se auto nombro co- organizador del viaje, no sólo fue quien nos llevó al hotel, también nos contacto con los responsables de los tours que diario salen desde temprano para realizar el recorrido de las famosas bahías, nos dio las recomendaciones de comida típica y además nos contagio de buena vibra. (Requisito fundamental para viajar)

Les platico que existen varios servicios para realizar el recorrido de las bahías, por ejemplo, las embarcaciones que cuentan con una capacidad de hasta 400 personas, ofrece mayores opciones de servicios, tales como música, servicio de bar, algún tipo de espectáculo y alimentación, mientras que una embarcación pequeña con una capacidad máxima de 10 personas, ofrece una bolsa de hielo, privacidad y flexibilidad en tiempos, ambos por reglamentación portuaria, deben estar de regreso aproximadamente a las 6.30 de la tarde.

Optamos por una embarcación chica en donde solo viajaríamos nosotras (Dulce, Dereni y Xareny) y el guía, con la facilidad de permanecer el tiempo que deseáramos en cada isla.

Nosotras, atentas a la explicación: $500 pesos por persona, incluía una bolsa de hielo, tiempo libre para estar en las bahías, equipo de snorkel con boquilla nueva y un paisaje único; nos organizamos con los tiempos y dejamos el respectivo depósito del 50%, necesario para garantizar el servicio.

A las 8 de la mañana paso por nosotras un responsable del tour al hotel, listas con toalla en mano, bloqueador y unas ganas enormes de conocer esas bahías.

La ansiedad me dominaba en el camino por saber de las aguas de Huatulco, había escuchado mucho pero no las conocía,  Huatulco si tiene difusión, promocionales en televisión, revistas, etc., todos ofreciendo un excelente destino de playa, por lo que ya deseaba saber las razones de su popularidad.

Parada obligada en un supermercado, en este caso, un Súper Che para después de una hora tomar tierra en el muelle Chahué, donde Carlos, el lanchero,  ya tenía listos los equipos de snorkel, la hielera, y el salvavidas que no debe faltar, ni la explicación sobre las medidas de seguridad que deben considerarse antes de salir al mar. 

El recorrido para llegar a la primera bahía ya nos avisaba lo que imaginábamos, un mar claro, pasivo, rocoso y a la vista una inmensidad marítima. La lancha seguramente no iba a toda velocidad, pero sentía el aire frente en mi, dándome una sensación de 120 kilómetros por hora, seguramente íbamos a la mitad.

Paramos en una pequeña bufadora, como parte del atractivo; digo pequeña porque conozco la del Municipio de Ensenada en Baja California, pero bufadora al fin; también paramos en unas rocas que sin concentrarse mucho, reflejaban un rostro entre ellas con un brillo peculiar por la brisa del mar; un faro en la cima vestía el panorama.

Llegamos, anclamos y apresuradas con nuestros snorkels, nos dimos un clavado al mar. Delicioso con el calor y las ganas de sentir el agua.

Hacer snorkel no es fácil, hay que concentrarse en la respiración, tomarlo con calma y sumergirse poco a poco para lograr mantener un ritmo que permite serenidad debajo del mar, en caso contrario, la desesperación gana y no es divertido tratar de ver la vida que hay bajo nosotros, pero se aprende poco a poco a controlar los nervios y la respiración, lo siguiente es dejarse llevar por la inmensidad del fondo, de los movimientos de los peces y sus colores, corales,  medusas,  plantas y las propias corrientes marinas.

Es importante voltear y mirar a nuestro alrededor, saber que tienes atrás y a los lados, evitar los movimientos bruscos y enfocarte a zonas específicas, es fácil perderse y sentirte que estás lejos de donde deberías. Me paso, desde una perdida, hasta unos raspones en la rodilla por no ver que unas rocas estaban cerca.

Así pasamos a la segunda Bahía, más clara, más inmensa y más tranquila, recordé al taxista del Aeropuerto: Huatulco es disfrutar de la naturaleza, descansar.

Cada bahía contaba con su personalidad, mientras avanzábamos, la sensación de conocer algo nuevo se volvía normal, una por una, nos regalaban algo distinto, desde una temperatura en el agua, profundidad, extensión, hasta la variedad de rocas y vegetación, dentro y fuera del mar.

El tiempo te lo marcan los rayos del sol y bajo el mar esa luz tiene mucha fuerza, gracias a ella, aprecias las formas, incluso los rincones de oscuridad que son imponentes y te vuelven vulnerable, no por nada el recorrido inicia a las 9 de la mañana y con ello aprovechar el tiempo para recorrer todas las bahías, en este caso, se trataba de nuestra única oportunidad.

Pero con el snorkel, no tienes noción del tiempo, un minuto de bajo del mar no es lo mismo que estar en la arena tomando el sol, además es agotador cuando no cuentas con la condición física necesaria, por lo que requiere tomarlo con calma, disfrutar ese minuto eterno debajo, y cuando mis piernas me pedían esquina, simplemente flotaba o descansaba al ponerme el salvavidas. Eso si, del agua no me salía.

La jornada de snorkel concluyo en la última bahía, en ella simplemente nos acostamos en la arena, tardamos en tomar un tema de conversación, las cuatro reposando en la fina arena y limpia, respirábamos cansancio y hambre, y bueno, hay que decir que finalmente es un destino turístico y parece que todo está programado para que, en el momento que llega el hambre, la comida está enfrente; de inmediato, presupuesto para todos los gustos y bolsillos…

En esta bahía existe un pequeño restaurante, al que asaltamos con clamatos y en nuestra hielera, lo necesario para los respectivos sándwich de atún. Así que comimos tranquilas, el lugar, se encontraba solo, por lo que la sensación de paz fue inevitable.

El sol seguía su ruta y parecía estar igual de cansado que nosotras, así que la jornada debía terminar antes de las 6.30, por lo que el camino de regreso en la lancha, fue el momento perfecto para compartir carcajadas, fotos, burlas por tragar tanta agua, y los indicios de que habíamos tomado sol en exceso eran evidente, al menos yo, me pongo como camarón recién cocido. Sobre todo por el snorkel.

Para las 8 de la noche, listas para pasear por Huatulco y sus calles mágicas que envuelven el estilo oaxaqueño, indígena y moderno reflejo en su centro y sus plaza, que a su vez es obligatorio hacer parada rigurosa para conocer un poco de su historia, de su comercio, ver artesanías, sentir la vibra de sus calles y arquitectura y debo decir, que lo que se vende es muy similar a lo que se encuentra en muchos destinos de playa de nuestro país, sobre todo cuando de recuerdos se trata, son los mismos ceniceros pero cambia el destino, aún así, el respectivo imán no pudo faltar ni los aretes artesanales de la plaza central.

Recordando al taxista y su frase: Huatulco es tranquilidad, descanso. Recorrimos la zona de bares y en verdad es que esperábamos un poco más de fiesta, que si bien existe, la realidad es que es muy tranquilo, si se descansa… Los bares se encuentran en una calle con algunos seis lugares y bueno, pero al ser pocos, la concentración se da en uno o dos, y nada más.

El segundo y último día, teníamos como única actividad: no hacer nada. Por $150 pesos una palapa proporcionaba la sombra necesaria, $80 pesos la renta del equipo de snorkel, $80 pesos para un tatuaje de gena muy playero, $20 pesos de taxi y lo demás fue impecablemente gratis.

Simplemente dejar pasar el domingo debajo de una palapa. Disfrutando del calor y de poder caminar unos pasos por la playa, bucear un rato, sumergirse en el pacífico por tiempos cortos. Ya cansadas del descanso aprovechamos este día para descansar más, dormir, comer… ver a los turistas caminar por la arena. Leer, sol y más sol, además de la exquisita comida mexicana, unas cervezas… se fue el sol, por ende el domingo y el regreso estaba más cerca. Regaderazo nos vamos.

Huatulco si es tranquilidad, amabilidad, hospitalidad, relajación. Playas solas y pequeñas. Playas que parecen perdidas entre los cerros, aisladas una de la otra, separadas y diferentes, Huatulco es acogedor.

Huatulco, es diferente, es único y variado, es tranquilo, sí, hay paz aún con gente, sigue siendo un ambiente familiar y con una forma de vida en la que parece no existir preocupaciones cotidianas. Huatulco es Oaxaca, es mágico.

Disfrutamos de una salida a nuestra propia cotidianidad, una tranquilidad que nos permitió apreciar de la naturaleza, de la forma de vida, de la paz del océano pacifico alejado de la fiesta, de la multitud, del ruido, de la sobrepoblación, del tráfico, de la cotidianidad del urbanismo… de nuestra  propia apreciación de vivir.

Huatulco es perfecto para hacer snorkel y bucear, es perfecto para descansar y pasar ratos largos de pasividad, para leer un buen libro bajo una palapa, tener una buena plática, sin presión, sin prisa, disfrutar un rico café por la mañana y una fría cerveza por la tarde, el sol en verano es intenso y pareciera que el mar cuenta con la temperatura perfecta para refrescarte.

Qué razón tenía nuestro amigo taxista, por eso estaba tan seguro que no era Acapulco, o Los Cabos, si, es otro ambiente, es un ambiente más natural, más austero, más tranquilo y además, más económico. 

A las 7 de la tarde,  vuelo de regreso. A las 8.30 de la noche ya estábamos en casa en otra realidad, en la ciudad de México, el tráfico, las prisas y los pendientes pero con una sonrisa en el rostro.
facebook.com/aobayliss



Arlene · Dec 12 '11


El Festival de Cine de Morelia (ciudad nombrada Patrimonio de la Humanidad -UNESCO) es sólo una de las atracciones que tiene esta ciudad antigua de México.   A sólo tres horas de viaje, es ideal para una escapada del D.F., ya sea para un fin de semana normal o un puente.

Morelia es una ciudad antigua con mucha historia y gran arquitectura, tiene uno de los cascos urbanos antiguos mas cuidados, limpios y grandes de México.

Lo mejor de Morelia es difrutar sus paseos, entre arquitectura que va de colonial a neaclásica, y transportarse atrás en el tiempo.  Para los interesados en museos, existen muchas opciones listadas en www.morelia.gob.mx. 

Morelia tiene muy buenos restaurantes de comida Michoacana, la típica de la región, pero que en algunos restaurantes le han dado un toque moderno y sofisticado.  En los cafés de la Avenida Madero se toma el pulso de la ciudad.  En uno de ellos, Café de la Catedral, turistas y locales gozan de buena comida, bebida y café viendo pasar la gente desde las meses de la terraza. El Jardín de las Rosas, calle cerrada y con árboles en la que está el Conservatorio de Música, es otro de los rincones bohemios de la ciudad para tomarse una bebida y relajarse.  La Calzada Fray Antonio de San Miguel (andador peatonal) esto otro de los lugares que hay que recorrer para disfrutar del entorno único de esta ciudad.

Morelia tiene una buena hotelería, con hoteles coloniales de arquitectura tradicional a otros en los que se mezcla diseño vanguardista:

Hotel Soledad (www.Hsoledad.com) también es una gran hotel, un edificio antiguo con un patio central decorado exquisitamente.

El Hotel Los Juaninos (www.hoteljuaninos.com.mx), tiene la mejor vista a la Catedral, con una arquitectura colonia atractiva llena de patios (era un convento centenario).   Su restaurante en la parte de arriba tiene una de las mejores vistas del casco antiguo de Morelia.

El Hotel Casa San Diego es hotel con mejor diseño, tiene un restaurante muy bueno en la planta baja y un café/lounge moderno es su terraza (www.casasandiego.com.mx).

Hotel Cantera Diez (www.canteradiezhotel.com) es un hotel boutique que mezcla los estilos antiguos y modernos con un gran resultado (es probablemente el mejor hotel de Morelia).

Los restaurantes con mejores recomendaciones de Morelia son Emilianos, Los Mirasoles y el San Miguelito.  Emilianos, en una casa estilo cabaña de madera (con buena terraza para fumar) ofrece las mejores carnes de Morelia.  Los Mirasoles, en el centro histórico, está emplazado en un edificio precioso, y tiene la mejor cava de vinos de la ciudad.  El Sanmiguelito, ubicado en las afueras, es famoso por la decoración sacra, con cientos de imágenes y bustos de santos, la mayoría de San Antonio, al cual las solteras le ruegan les envíe un novio (la comida mexicana/michoacana es relativamente buena y la experiencia es interesante)

Morelia es una ciudad que recomiendo sin dudar, junto con Oaxaca, San Miguel de Allende, Guanajuato, San Cristóbal de las Casas, Zacatecas, Merida, Campeche y Taxco son las mejores ciudades antiguas de México para recorrer un pasar un buen rato.

El hotel Vayma es un lugar muy bonito, fresa relajado (chic hippie) podría decirse. Todo muy cool: camastros en la arena, hamacas, un Buda, muebles de playa muy trendy que sólo se pueden usar para ver el atardecer sin niños, mascotas, ni bronceador.  Eso de que no aceptan mascotas es inexacto: aceptan perros, pero no sé si otro tipo de mascotas.
Las habitaciones son bonitas, con aire acondicionado y a mí me toco una suite con vista al mar, que además tenía un jacuzzi en el balcón. Lo impresionante es que para describirlo los adjetivos se acaban o quedan chicos. Había muchas familias pero claramente tiene un perfil mucho más orientado a parejas de adultos contemporáneos -léase treinta y cuarentones como nosotros- Eso sí, el sol en este verano estaba infernal. Con decir que me quedé dormida y me cociné! Esa noche no pude ni doblar las piernas de tan rojas que me quedaron... asadita.... ja. El público es bastante internacional, además del español puedes escuchar idiomas como alemán, inglés, francés, belga y algunas otras lenguas curiosas. Lo lindo, la verdad, es platicar con los lugareños. Además del característico acento de la zona de Guerrero (costeño), ellos no sólo están acostumbrados sino que disfrutan que les pregunten cosas. Un vendedor de aceite de coco me contó, mientras esperaba su dinero, que a él le gustaba la playa, así que aprendió a hacer aceites y se pasa todas las tardes vendiéndolos desde que tenía 9 años!  Yo vivo de ustedes, me dijo, y no pude evitar observar el bronceado natural que con años de playa había logrado y que, debo confesar, me provocaba una envidia tan profunda como insana. El resto, se sabe, es siempre igual: los días pasan mientras uno toma cerveza -o el trago de su preferencia- A: en la alberca. B-en la playa, C: en una mesa. D: en la habitación. Mascullas la frase: Qué calor -unas 300 veces al día porque estás cerca de los 40 si no más... Te pasas de la alberca a la habitación para respirar un poco de aire acondicionado y reponer el protector solar que NUNCA es suficiente, lo juro....  Si encuentras alguien que hable alguno de tus idiomas, dialogas respecto de la temperatura -que es la versión playera del diálogo sobre el clima en la ciudad- alguna que otra palabra cortés... y te largas harto de socializar... a tomar cerveza -o el trago de su preferencia- de nuevo. Llega la noche y si no estás borracha, estás insolada, lo único que quieres es comer un poco -comida que flotará en medio del lago de bebida que es tu estómago- y en mi caso, lo que estaba es Quemada. Literalmente sí. Una noche incluso me desperté de tanto que me picaba la panza por la quemadura... -si, bikini, qué atrevida para una madre, no? Hablando de maternidad, mi hijo parecía ser inmune a todo. Se pasaba 10-12 horas en la pileta abajo del sol, y ni asomo de insolación, mucho menos quemadura. Eso sí, se la pasó pidiendo bebidas en la alberca/barra. Sobre todo porque aprendió la palabra "bebida" y no paraba de repetirla. Mamá, quiero una bebida. Mamá se me antoja una bebida, Mamá Necesito una bebida! Tiene problemas con su forma de beber limonadas!!! Agua de limón o naranjada... esas fueron sus variables... pero estaba encantado con su nueva palabra y sobre todo con que él solito podía pedirlas... Además, como es muy sociable, se hizo amigo de un personaje de la playa el Chanoc. El sujeto era delgado, alto, hiperbronceado por supuesto, con el pelo largo y no sabemos si desteñido o se lo teñía... para redondear la imagen le faltaban algunos dientes delanteros que no le impedían para nada sonreír. Se veía un poco limado, no sé si por las olas. El se autoproclamó Guardavidas de la playa, ya que no hay nadie más que lo haga, y su trabajo consistía en hacer piruetas en las furiosas olas que nadie se atrevía a desafiar. Él, que ya era su amigo, hacía unas reverencias mezclas de saludo al sol yogui y pedido al dios cristiano... Y se metía.... De vez en cuando sacaba un brazo o una pierna, como para indicar que no había muerto. Unos 15 o 20 minutos después, salía a pedir la colaboración... Nos contó que hacía 9 años que estaba ahí, qe antes había estado "en el puerto" pero no supimos en cual. Cada vez que pasaba nos saludaba con amabilidad pero sin zalamería, y aprovechaba para preguntar "no quiere colaborar con un poquito más?" Bueno, de verdad recomiendo el lugar... aunque debo decir, sólo algunos chilangos se quejaron de la atención -los identifiqué por la cantidad de veces que repetían la palabra wey- A mí me pareció excelente porque no estuvieron demasiado encimosos -como algunos meseros dfeños- ni indiferentes... Además, teniendo en cuenta lo que debe ser trabajar con semejante calor, es mejor ser compasiva.


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